Reseña: Welcome to the N.H.K., Volumen 3, de Tatsuhiko Takimoto

Un volumen disperso. Contiene los “arcos” en los que el protagonista, Satou, desperdicia semanas en un juego online mientras que su “terapeuta”, Misaki, intenta sacarlo de él, y también la parte en la que el protagonista cae presa de una estafa piramidal. Me pareció que el anime trató ambos arcos mejor. En el primero la relación entre Satou y esa chica-gata curandera está desarrollada más, permitiendo que te importe su relación hasta un extremo razonable para cuando el martillo acaba cayendo. Este arco también sufrió por el hecho de que yo había visto la serie Net-juu no Susume, que también incluye a un personaje principal aislado que conoce a alguien especial a través de un MMO, pero en ese caso con menos consecuencias de comedia negra.

El segundo arco, sobre la estafa piramidal, se resuelve en el anime, pero aquí no. Satou no puede devolver lo que ha comprado, y lo persiguen cobradores.

Además, la versión manga de Misaki intenta desmantelar a Satou mediante bondage, una sección que quizá desapareció del anime por esa razón.

Como punto más interesante, Satou se reúne con su senpai del instituto para una cita a pesar de que ella se casará pronto. Hitomi siempre resulta interesante, enzarzada a diario en un tira y afloja entre asegurarse una vida que no se colapsará y sentirse a gusto consigo misma, lo que suele consistir en caer tan bajo como abusar las drogas o involucrarse con agujeros negros como el protagonista. Más allá de las alucinaciones de Satou que interrumpen la trama, Hitomi <spoiler>le ofrece pasar la noche juntos, pero Satou no quiere contribuir al instinto autodestructivo de la mujer, así que se va a casa, de vuelta a su vida miserable</spoiler>.

Reseña: Welcome to the N.H.K., Volumen 2, de Tatsuhiko Takimoto

Este volumen contiene el arco más memorable del anime: aquel en el que el protagonista, Satou, viaja con su senpai del instituto, Hitomi, a una isla privada para lo que él cree que se trata de unas vacaciones cortas, y la narración se convierte en una comedia negra brillante. Pero el anime divergió de manera significativa del material de origen de una manera que cambió el tono de la historia.

Los personajes se muestran como auténticos cabrones. El colega de Satou, Yamazaki, lo presiona para escribir una escena para el videojuego erótico que están desarrollando, y que incluye, de todas las cosas, la violación de una menor. Me fascina que hayan publicado esta historia. La mente de Satou se resiste de manera heroica; su “terapeuta”, Misaki, se ha convertido en su musa, y no aguanta imaginar esa escena. Pero el cabrón de Yamazaki le recuerda que las mujeres son despreciables. De niño, la chica de la que se enamoró lo engañó para salir con otro, y se agarrará a esa amargura para siempre. Guía a Satou hasta que consigue escribir la mayor parte del borrador de la escena de la violación, pero antes de acabarla, Yamazaki recibe una llamada: la chica que le gusta ahora quiere salir con él esa noche, así que Yamazaki se olvida por un rato de la falta de valor de las mujeres. Es el nice guy arquetípico: sonreirá todo el rato a la chica que se quiera tirar, pero si ella lo rechaza, él considerará que la chica le debía una relación, y hará que se arrepienta regodeándose en fantasías en las que la violará.

Mientras, la senpai de Satou pasa una mala época. Su novio mayor, el ejecutivo de una compañía, apenas tiene tiempo para ella. La naturaleza esquizotípica de la chica la impide encajar en algún sitio, y tomarse sobredosis de ansiolíticos y narcóticos ha dejado de solucionarlo. Hitomi visita a Satou en mitad de la noche y la ocupan bebiendo. A la mañana siguiente, Satou quiere poner una sonrisa en la cara de Hitomi, y le ofrece viajar a algún sitio. La chica se alegra; cree que Satou ha leído la hoja impresa que había traído sobre la reunión de los usuarios de un foro, a la que había decidido atender, y ahora irá con su viejo amigo.

Desde aquí vienen los mayores cambios con respecto al anime. <spoiler>Allá, el ejecutivo de la compañía aparece como un personaje desarrollado. Cuando descubre que su novia ha viajado a una isla privada para suicidarse, se reúne con Misaki y Yamazaki para viajar juntos a la isla y salvarlos. Tras algunos momentos de comedia negra en los que quienes pretendían suicidarse cambian de opinión, y el que había venido confundido se percata de que le convendría morirse, los rescatadores ganan y todos salen de la isla vivos. Ésta es la secuencia en el anime. Aparte del final de la serie, quizá mi momento favorito</spoiler>.

El manga lo trata de manera muy diferente. <spoiler>El ejecutivo de la compañía falta por completo. Misaki encuentra la hoja impresa sobre la reunión del foro, y junto a Yamazaki corren hacia el lugar de reunión. O eso cree Misaki. Yamazaki le sonsaca que se ha apegado tanto a Satou porque en él ha encontrado por fin a alguien más despreciable que ella, así que a través de salvarlo quizá podría salvarse a sí misma. Yamazaki ha grabado la confesión y pretende usarla de inspiración para una escena de su videojuego erótico. Resulta que no se dirigían al punto de reunión. Después de todo, argumenta, Satou no conseguiría suicidarse. La gente como él no podían ganar de esas maneras dramáticas. Se achantaría, y al final moriría de algún modo ridículo</spoiler>.

<spoiler>En la isla, Hitomi abusa las drogas de manera descontrolada. Está colocada todo el rato, apenas consciente. Cuando los miembros de la reunión deciden cancelar el suicidio grupal, Satou argumenta de manera convincente que su vida carece de valor y que le convendría matarse ahí mismo. Intenta morir por inhalación de monóxido de carbono, pero cuando desfallece, los demás lo arrastran fuera de la isla. Ahora que el novio de Hitomi le ha propuesto casarse, ella se olvida deprisa de Satou</spoiler>.

Este anticlímax encaja mejor que la versión del anime, pero no sé si la prefiero. Aun así, el manga honra mejor ese tono de “tocar fondo siendo un japonés de unos veintitantos que carece de futuro”.

Reseña: Welcome to the N.H.K., Volumen 1, de Tatsuhiko Takimoto

Aunque el anime se quedó corto en algunas áreas, siendo una producción de mediana calidad desarrollada a principios de los 2000, se convirtió en una de mis series favoritas. Tras leer el primer volumen del manga me he dado cuenta de que el anime atenuó algunos de los aspectos más hardcore de esta historia.

La narración sigue a Tatsuhiro Satou, un hombre de unos veintitantos que sufre una fobia social y que ha vivido como hikikomori durante cuatro años. Inspirado por una senpai del instituto, prefiere creerse la víctima de una conspiración vasta para borrar a la gente como él de la sociedad, lo que convenientemente le disuade de tratar de mejorar su situación. Un día, Misaki, una chica guapa que había aparecido antes para hacer proselitismo, se acerca a él y le ofrece curar su condición de hikikomori mediante una terapia. Aparte de eso, el chico que vive en el apartamento contiguo al de Satou resulta ser alguien a quien había salvado del acoso escolar en el instituto. Ese chico, Yamazaki, ha llenado su apartamento con manga y anime de calidad dudosa, y sobre todo de temática erótica. Juntos deciden vencer su situación económica miserable creando un videojuego erótico. La senpai del instituo, Hitomi, también aparece, pero de momento apenas afecta la trama. Hitomi es una chica atractiva y singular de la que el protagonista se enamoró, pero también resulta ser esquizotípica y sólo ha sobrevivido la vida adulta colocada la mayor parte del tiempo con ansiolíticos, narcóticos y pastillas para dormir.

En ambas versiones de la historia, Satou alucina que los objetos de su cuarto le hablan y hasta le riñen. En el manga las alucinaciones las provocan unas drogas. De manera más preocupante, el videojuego erótico que el protagonista y su amigo pretenden crear involucra a chicas menores de edad, un hecho que cambiaron o disfrazaron en el anime. Yamazaki le pasa dibujos de chicas de primaria desnudas para que se “inspire”, pero Satou va más allá y reúne de internet unos 30 gigas de fotos con niñas en varias etapas de desnudez. Satou llega al extremo de espiar y sacar fotos de niñas mientras salen del colegio. Sabe lo monstruoso que se ha vuelto, pero para él encaja, dado cuánto se odia a sí mismo.

Misaki, la chica que ofreció la terapia, se introduce como una especie de pixie dream girl, y acomoda de manera absurda las excentricidades de Satou. El autor podría haber seguido la ruta estúpida de convertir a Misaki en una figura angélica que se preocuparía por el protagonista de manera incondicional hasta que él consiguiera cambiar, pero en ese caso yo no estaría escribiendo esta reseña. La terapia que Misaki ha preparado es inepta a un grado risible, la clase de cosa que una adolescente aislada improvisaría. A través de varias pistas el lector se percata de que pocas cosas han ido bien en la vida de Misaki; en el anime descubres hasta qué extremo demasiado tarde para mis gustos, pero te percatas de que tiene una motivación sólida para involucrarse con Satou y esperar salvarlo. Además, ninguna de las versiones se corta de reflejar al protagonista como despreciable. Aparte del “complejo de Lolita”, miente de manera compulsiva para esconder su situación penosa. Y años atrás sólo salvó a su colega Yamazaki del acoso escolar porque quería impresionar a una chica, un hecho que tampoco puede admitir.

Me encanta el estilo artístico. Las expresiones extremas, en particular las del protagonista, enfatizan su ansiedad y desesperación. La versión en anime se queda corta en ese aspecto porque a la producción le faltó dinero. Pero tenían una canción tremenda para los créditos.

Admiro enormemente a los autores que crean narraciones audaces que no se doblegan ante nadie, en particular si son honestas en perjuicio propio, aunque algunos (o la mayoría) de los lectores pasaría de conocer al autor después. Y me identifico con el protagonista, claro; no tengo sitio en este mundo, no he podido mantener un trabajo durante más de un año y no consigo que la gente mire siquiera los libros que escribo. Pero no me he rebajado de momento a acosar a escolares.

Reseña: Lost Girls, de Hajime Isayama, Hiroshi Seko y Ayumu Kotake

Tres historias cortas que desarrollan dos de mis personajes favoritos del universo Attack on Titan (Shingeki no Kyojin). Primero, Mikasa Ackerman, traumatizada a perpetuidad por los eventos mostrados en el sexto episodio de la serie. Mikasa combate dolores psíquicos constantes mientras trata de mantenerse agarrada a Eren, la única persona viva que la importa de verdad, aunque se trata de alguien que persigue e invita la muerte. Segundo, Annie Leonhardt, una individualista introvertida que fue creada, como su padre repetía, para cumplir una misión que a ella no la importa, y para una gente entre la que no pertenece. Es consciente de la broma absurda que su vida representa, aunque ni siquiera puede reírse de ella.

En la primera historia, Mikasa, tras las noticias que recibió en el séptimo episodio, ha chocado contra un edificio y yace en un toldo. Desesperada, alucina un pasado diferente para Eren y ella, uno en el que los eventos mostrados en el sexto episodio no pasaron. Su relación se desarrolla de otra manera, aunque debe pelear con la ira de Eren y su deseo de ver el mundo más allá de los muros. De acuerdo con el mundo cruel que los creadores de esta serie inventaron, y la temática existencialista que toca, ese pasado alternativo ni siquiera acaba bien en su imaginación. Al principio, que esta historia enseñara una línea temporal alternativa me molestó. Yo quería descubrir más sobre los personajes a través de eventos que hubieran pasado entre las escenas del manga (o de la serie). Sin embargo, el tono alucinatorio y simbólico encaja con Mikasa. Acentúa lo poco que la importa cualquier cosa salvo mantenerse agarrada a sus personas queridas, que parecen destinadas a abandonarla.

La segunda historia es el origen del OVA Wall Sina, Goodbye. El día anterior a que Annie tratara de cumplir su misión, decide buscar a una persona desaparecida. En concordancia con los traumas de Annie, la chica desaparecida también mantiene una relación disfuncional con su padre. Es un misterio hardboiled interesante en el que la detective debe ocultar o distorsionar información para evitar que sus superiores se enteren de sus actividades. También añade al worldbuilding de las áreas interiores de la ciudad, y cómo la caída del distrito Shiganshina cinco años atrás afectó las vidas de los supervivientes.

La última historia tiene una longitud de pocas páginas, y consiste principalmente en un encontronazo entre ambas chicas, que apenas se hablaron durante la trama central. Annie considera que Mikasa es casi una bestia supernatural, y preferiría no tenerla de enemiga.

¿Te importaría este libro si no te gustara Attack on Titan? ¿Podrías seguir sus eventos siquiera? Quizá no. Pero me ha gustado.

Reseña: La araña y otros cuentos macabros y siniestros, de Hanns Heinz Ewers

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¿Ritos macabros realizados por negros y mestizos mencionados como inferiores? ¿Inteligencias inhumanas que se entrometen en nuestro mundo con propósitos incomprensibles, consiguiendo que las personas involucradas pierdan el juicio? ¿Misteriosos eruditos con aficiones sospechosas que incluyen el esoterismo y las antiguas civilizaciones? Uno de los relatos incluso hace referencia a Providence, Rhode Island. Cualquiera diría que he leído otro libro de Lovecraft, pero Hanns Heinz Ewers se trata de una de las influencias principales de Howard.

Me ha impresionado la variedad de las temáticas, de los escenarios y de los elementos incluidos. Ritos ocultos y sangrientos en lugares distantes del mundo. Sacrificios humanos. Suicidios. Desentierro de cadáveres. Necrofilia sobrenatural. Choques de culturas. Oscar Wilde. Un tronco animado. Lovecraft nunca se hubiera atrevido a presenciar en persona los ritos y ambientes que reflejaba en sus historias (no le culpo: yo tampoco), pero a Ewers debía gustarle la vida de trotamundos. La cantidad de detalles que incluyó hasta en las escenas más sangrientas sugiere que escribió los relatos a raíz de presenciar eventos similares. De lo contrario, alabo su talento como investigador.

A pesar de la calidad de los relatos de Ewers y de lo poco que han envejecido, hoy en día está olvidado debido a su vinculación con el nacionalsocialismo alemán, del que se distanció debido a su individualismo y a que le gustaban los judíos. Curioso criterio que seguimos en el Occidente moderno, teniendo en cuenta que muchos escritores e intelectuales del extremo político opuesto siguen leyéndose e incluso enseñan a nuevas generaciones desde sus torres de marfil en las universidades, sin que hubieran denunciado sus ideologías que derivaron a una represión casi inimaginable y centenares de millones de muertos.

Reseña: Mi experiencia lesbiana con la soledad, de Kabi Nagata

My Lesbian Experience With Loneliness

A pesar del título, que la narradora sea lesbiana es incidental. Este manga recoge la lucha heroica de la autora desde el momento en el que deja la universidad hasta que, años después, siendo una mujer de veintiocho años que nunca ha tenido pareja ni ha conectado con alguien, decide que una prostituta bastará para proveer el contacto humano que ansía. De camino necesita vencer sus problemas mentales, que incluyen una ansiedad extrema, un desorden alimenticio, tricotilomanía, una tendencia a autolesionarse y ataques de despersonalización. Y los debe superar sola, porque ni su familia ni su terapeuta la entienden lo suficiente. Ha vivido toda su vida a través de un yo falso, uno que la autora creía que satisfaría a sus padres, hasta el extremo de que su yo real es una extraña a la que odia. Quizá sea autista también, pero nunca estoy seguro de si esa impresión la proyecto. A la autora le cuesta mantener trabajos a tiempo parcial hasta que consigue varios contratos como creadora de mangas, la única actividad que la llama de verdad. Por suerte, este manga fue un éxito. Espero que siga consiguiendo trabajo y que sostenga la felicidad que alguien en su situación puede.

El arte es agradable y hace su trabajo, pero yo habría preferido dibujos más detallados y serios para el tema tratado. Los ojos son enormes incluso para los estándares del manga, algo que me distrajo a veces.

Tengo una debilidad por la honestidad impávida. Desde que descubrí la existencia de esta obra quise conseguirla lo antes posible, dado que conecto principalmente con esa franqueza cruda que otras personas con problemas mentales incluyen en sus narraciones. Me alegro de haberla leído.

Los dominios del emperador búho está disponible

He publicado mi segundo libro, Los dominios del emperador búho, en las plataformas digitales. Está en promoción por 2,99€ hasta el 1 de junio.

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Kirochka, una piloto colonial casada con sus instintos, exploraba un planeta virgen cuando descubrió un puesto de avanzada alienígena. En vez de entregar el descubrimiento a los superiores que siempre se atribuían el mérito, convenció a su mejor amiga Mara, una científica, y a un colega xenobiólogo llamado Jing, para saquear el puesto de avanzada y así progresar en sus carreras. En las profundidades del complejo descubren un artefacto extraño. Kirochka se expone antes de pensarlo, y una proyección del artefacto anida en su cerebro como una segunda consciencia que le revela los pensamientos ajenos. Además, la cercanía de otras personas provoca que unas sombras la torturen. Mara insiste en subir el artefacto para justificar la misión ilegal, pero Kirochka entiende que nadie en casa debería experimentar el odio de esas sombras.

Una adolescente fantasiosa vive en lo profundo del bosque con la pareja que cree sus padres, y que abusa de ella. Durante una de las salidas de la adolescente en busca de un refugio en el que dibujar, y así escapar de las miserias que amenazan con destrozar lo que le queda de cordura, se topa con un hombre invisible. Aunque el intruso intenta espantarla, la adolescente pretende congraciarse con la primera persona nueva que ha conocido en años. Pronto cree entender el propósito de esa intrusión en su mundo cerrado: alguien ha venido para salvarla de la oscuridad.

Alan prefería la vida de ermitaño incluso antes de que la guerra lo devolviese desfigurado. Ahora malvive montando piezas en un taller, una rutina que bloquea sus pensamientos y que le permite pasar el resto del tiempo solo. El día de su cumpleaños escapa de la emboscada que su supervisora y sus compañeros han preparado, y celebra la ocasión en el desierto, a oscuras, fumando y escuchando música. Pero cuando volvía a casa un niño deforme se cruza ante el coche. Alan lo atropella. Incapaz de atraer nuevas miradas, decide llevarse el cadáver y aguantar hasta el fin de semana como se ha acostumbrado: ignorando las verdades irreconciliables que forman su vida.

Tres novelas cortas de horror psicológico que se abisman en las profundidades de la mente.

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