Reseña: Welcome to the N.H.K., Volumen 4, de Tatsuhiko Takimoto

Este volumen diverge del anime de una manera fundamental. Para aquellos de nosotros que vimos esa versión primero, preparó un giro argumental que no he visto venir.

Misaki, la “terapeuta” del protagonista, se ha enfadado con Satou por ignorarla después de que ella lo hubiera atado a una silla y se hubiese olvidado de él durante una semana. Peor: cuando ella reúne el coraje para acercarse a él, Satou está ocupado hablando con su senpai del instituto, Hitomi, que había venido a disculparse por haberle ofrecido pasar la noche juntos en un love hotel aunque ella se casaría pronto. Misaki, celosa, huye. Ahora llega el momento en el que las diferencias entre ambas versiones de la historia afectan más a la trama.

En el manga, Misaki nunca fue a la isla para evitar que Satou se suicidara. Para él la chica es alguien con algún tornillo suelto, que insiste en entrometerse en su vida y decirle qué hacer, y que ha llegado al extremo de olvidarlo atado a una silla durante una semana. En el anime, Misaki es en esencia una chica dulce, aunque jodida, pero aquí <spoiler>destroza su propio cuarto, y cuando se reencuentra con Satou lo insulta recordándole lo despreciable que es, que sin la ayuda de la chica será un hikikomori durante el resto de su vida. En mitad del enfrentamiento, Satou se percata de las cicatrices de quemaduras de cigarrillo en un brazo de la chica. Eso es, pensé. En esta versión colocaron la revelación sobre el backstory de Misaki en la mitad de la narración, como deberían haberlo hecho en el anime. La chica cuenta que su madre murió poco después de dar a luz, que su padre se convirtió en un borracho violento y pegaba a Misaki a menudo, mostrado de manera gráfica en el manga. A pesar de ello la chica seguía queriendo a su padre. Justificaba los golpes creyéndose que los había merecido por ser despreciable. Después de que se llevaran a su padre a algún sitio, Misaki fue a vivir con su tía. Sin embargo, la chica se había vuelto incapaz de rendir en el colegio. Tras abandonarlo trabajó en una tienda y ayudó a su tía durante sus salidas a hacer proselitismo</spoiler>.

<spoiler>Satou está conmovido. Se percata de que la rareza de esta chica está justificada, y ahora quiere ayudarla cuanto pueda. Misaki, celosa y resentida, lo fuerza a hacer lo que a ella se le antoje, desde gastar dinero del que él carece hasta seguirla a todas partes. En una de esas salidas se montan en una noria enorme. Desde ahí Satou coincide en atalayar a su senpai, que disfruta de una cita con su prometido. Lo golpea el hecho de que en su vida sólo había conectado con esa chica, y ahora la perderá y se quedará con esta otra chica que lo manipula porque él es despreciable. Misaki intenta convencerlo de firmar un contrato que dice que él será su esclavo para siempre, pero la chica se percata de que se ha pasado cuando Satou abre la puerta de la cabina de la noria y casi se mata. Después de bajar de la atracción, a pesar de la preocupación de Misaki, él entiende como en una epifanía que sencillamente no quiere seguir viviendo. Se las arregla para zafarse de la chica</spoiler>.

<spoiler>Satou ha salido de viaje, y Misaki se mete en el ordenador del hombre para averiguar adónde. El protagonista ha viajado a una zona montañosa popular para aquellos que pretenden suicidarse. Misaki, junto con Yamazaki, viaja allá y encuentra al protagonista cuando se preparaba para tirarse de un risco. Satou argumenta que sería mejor incluso para Misaki si él desapareciera; la chica no debería lastrarse, dado su trauma, con alguien tan patético como él, pero la naturaleza dulce de ella la forzará a sacrificarse para salvarlo una y otra vez. Sólo si él desaparece y ella no puede hacer nada para solucionarlo será la chica capaz de seguir adelante. Pero Misaki admite que mintió sobre su pasado. Resulta que el backstory usado en el anime se lo ha inventado, que en realidad sus padres son amables y ricos, nadie la fuerza a acudir al instituto, y la chica tiene algún tornillo suelto por ningún motivo en particular. ¿Qué cojones?</spoiler>

<spoiler>Satou pelea por encontrar algún sentido para su inminente suicidio. Incluso trata de abrirse el cráneo contra una roca para donar su cerebro a alguien que le pueda dar un uso mejor, pero su colega Yamazaki le dice que nadie querría esa cosa podrida. Se trata de Yamazaki, entre todas las personas, quien lo convence para volver a casa</spoiler>.

No recuerdo ninguna experiencia reciente con la ficción en la que una versión posterior de una historia haya preparado un giro argumental para la versión original. No tengo ni idea de adónde se dirige el manga ahora.

Reseña: Welcome to the N.H.K., Volumen 3, de Tatsuhiko Takimoto

Un volumen disperso. Contiene los “arcos” en los que el protagonista, Satou, desperdicia semanas en un juego online mientras que su “terapeuta”, Misaki, intenta sacarlo de él, y también la parte en la que el protagonista cae presa de una estafa piramidal. Me pareció que el anime trató ambos arcos mejor. En el primero la relación entre Satou y esa chica-gata curandera está desarrollada más, permitiendo que te importe su relación hasta un extremo razonable para cuando el martillo acaba cayendo. Este arco también sufrió por el hecho de que yo había visto la serie Net-juu no Susume, que también incluye a un personaje principal aislado que conoce a alguien especial a través de un MMO, pero en ese caso con menos consecuencias de comedia negra.

El segundo arco, sobre la estafa piramidal, se resuelve en el anime, pero aquí no. Satou no puede devolver lo que ha comprado, y lo persiguen cobradores.

Además, la versión manga de Misaki intenta desmantelar a Satou mediante bondage, una sección que quizá desapareció del anime por esa razón.

Como punto más interesante, Satou se reúne con su senpai del instituto para una cita a pesar de que ella se casará pronto. Hitomi siempre resulta interesante, enzarzada a diario en un tira y afloja entre asegurarse una vida que no se colapsará y sentirse a gusto consigo misma, lo que suele consistir en caer tan bajo como abusar las drogas o involucrarse con agujeros negros como el protagonista. Más allá de las alucinaciones de Satou que interrumpen la trama, Hitomi <spoiler>le ofrece pasar la noche juntos, pero Satou no quiere contribuir al instinto autodestructivo de la mujer, así que se va a casa, de vuelta a su vida miserable</spoiler>.

Reseña: Welcome to the N.H.K., Volumen 1, de Tatsuhiko Takimoto

Aunque el anime se quedó corto en algunas áreas, siendo una producción de mediana calidad desarrollada a principios de los 2000, se convirtió en una de mis series favoritas. Tras leer el primer volumen del manga me he dado cuenta de que el anime atenuó algunos de los aspectos más hardcore de esta historia.

La narración sigue a Tatsuhiro Satou, un hombre de unos veintitantos que sufre una fobia social y que ha vivido como hikikomori durante cuatro años. Inspirado por una senpai del instituto, prefiere creerse la víctima de una conspiración vasta para borrar a la gente como él de la sociedad, lo que convenientemente le disuade de tratar de mejorar su situación. Un día, Misaki, una chica guapa que había aparecido antes para hacer proselitismo, se acerca a él y le ofrece curar su condición de hikikomori mediante una terapia. Aparte de eso, el chico que vive en el apartamento contiguo al de Satou resulta ser alguien a quien había salvado del acoso escolar en el instituto. Ese chico, Yamazaki, ha llenado su apartamento con manga y anime de calidad dudosa, y sobre todo de temática erótica. Juntos deciden vencer su situación económica miserable creando un videojuego erótico. La senpai del instituo, Hitomi, también aparece, pero de momento apenas afecta la trama. Hitomi es una chica atractiva y singular de la que el protagonista se enamoró, pero también resulta ser esquizotípica y sólo ha sobrevivido la vida adulta colocada la mayor parte del tiempo con ansiolíticos, narcóticos y pastillas para dormir.

En ambas versiones de la historia, Satou alucina que los objetos de su cuarto le hablan y hasta le riñen. En el manga las alucinaciones las provocan unas drogas. De manera más preocupante, el videojuego erótico que el protagonista y su amigo pretenden crear involucra a chicas menores de edad, un hecho que cambiaron o disfrazaron en el anime. Yamazaki le pasa dibujos de chicas de primaria desnudas para que se “inspire”, pero Satou va más allá y reúne de internet unos 30 gigas de fotos con niñas en varias etapas de desnudez. Satou llega al extremo de espiar y sacar fotos de niñas mientras salen del colegio. Sabe lo monstruoso que se ha vuelto, pero para él encaja, dado cuánto se odia a sí mismo.

Misaki, la chica que ofreció la terapia, se introduce como una especie de pixie dream girl, y acomoda de manera absurda las excentricidades de Satou. El autor podría haber seguido la ruta estúpida de convertir a Misaki en una figura angélica que se preocuparía por el protagonista de manera incondicional hasta que él consiguiera cambiar, pero en ese caso yo no estaría escribiendo esta reseña. La terapia que Misaki ha preparado es inepta a un grado risible, la clase de cosa que una adolescente aislada improvisaría. A través de varias pistas el lector se percata de que pocas cosas han ido bien en la vida de Misaki; en el anime descubres hasta qué extremo demasiado tarde para mis gustos, pero te percatas de que tiene una motivación sólida para involucrarse con Satou y esperar salvarlo. Además, ninguna de las versiones se corta de reflejar al protagonista como despreciable. Aparte del “complejo de Lolita”, miente de manera compulsiva para esconder su situación penosa. Y años atrás sólo salvó a su colega Yamazaki del acoso escolar porque quería impresionar a una chica, un hecho que tampoco puede admitir.

Me encanta el estilo artístico. Las expresiones extremas, en particular las del protagonista, enfatizan su ansiedad y desesperación. La versión en anime se queda corta en ese aspecto porque a la producción le faltó dinero. Pero tenían una canción tremenda para los créditos.

Admiro enormemente a los autores que crean narraciones audaces que no se doblegan ante nadie, en particular si son honestas en perjuicio propio, aunque algunos (o la mayoría) de los lectores pasaría de conocer al autor después. Y me identifico con el protagonista, claro; no tengo sitio en este mundo, no he podido mantener un trabajo durante más de un año y no consigo que la gente mire siquiera los libros que escribo. Pero no me he rebajado de momento a acosar a escolares.

Reseña: Lost Girls, de Hajime Isayama, Hiroshi Seko y Ayumu Kotake

Tres historias cortas que desarrollan dos de mis personajes favoritos del universo Attack on Titan (Shingeki no Kyojin). Primero, Mikasa Ackerman, traumatizada a perpetuidad por los eventos mostrados en el sexto episodio de la serie. Mikasa combate dolores psíquicos constantes mientras trata de mantenerse agarrada a Eren, la única persona viva que la importa de verdad, aunque se trata de alguien que persigue e invita la muerte. Segundo, Annie Leonhardt, una individualista introvertida que fue creada, como su padre repetía, para cumplir una misión que a ella no la importa, y para una gente entre la que no pertenece. Es consciente de la broma absurda que su vida representa, aunque ni siquiera puede reírse de ella.

En la primera historia, Mikasa, tras las noticias que recibió en el séptimo episodio, ha chocado contra un edificio y yace en un toldo. Desesperada, alucina un pasado diferente para Eren y ella, uno en el que los eventos mostrados en el sexto episodio no pasaron. Su relación se desarrolla de otra manera, aunque debe pelear con la ira de Eren y su deseo de ver el mundo más allá de los muros. De acuerdo con el mundo cruel que los creadores de esta serie inventaron, y la temática existencialista que toca, ese pasado alternativo ni siquiera acaba bien en su imaginación. Al principio, que esta historia enseñara una línea temporal alternativa me molestó. Yo quería descubrir más sobre los personajes a través de eventos que hubieran pasado entre las escenas del manga (o de la serie). Sin embargo, el tono alucinatorio y simbólico encaja con Mikasa. Acentúa lo poco que la importa cualquier cosa salvo mantenerse agarrada a sus personas queridas, que parecen destinadas a abandonarla.

La segunda historia es el origen del OVA Wall Sina, Goodbye. El día anterior a que Annie tratara de cumplir su misión, decide buscar a una persona desaparecida. En concordancia con los traumas de Annie, la chica desaparecida también mantiene una relación disfuncional con su padre. Es un misterio hardboiled interesante en el que la detective debe ocultar o distorsionar información para evitar que sus superiores se enteren de sus actividades. También añade al worldbuilding de las áreas interiores de la ciudad, y cómo la caída del distrito Shiganshina cinco años atrás afectó las vidas de los supervivientes.

La última historia tiene una longitud de pocas páginas, y consiste principalmente en un encontronazo entre ambas chicas, que apenas se hablaron durante la trama central. Annie considera que Mikasa es casi una bestia supernatural, y preferiría no tenerla de enemiga.

¿Te importaría este libro si no te gustara Attack on Titan? ¿Podrías seguir sus eventos siquiera? Quizá no. Pero me ha gustado.

Reseña: Mi experiencia lesbiana con la soledad, de Kabi Nagata

My Lesbian Experience With Loneliness

A pesar del título, que la narradora sea lesbiana es incidental. Este manga recoge la lucha heroica de la autora desde el momento en el que deja la universidad hasta que, años después, siendo una mujer de veintiocho años que nunca ha tenido pareja ni ha conectado con alguien, decide que una prostituta bastará para proveer el contacto humano que ansía. De camino necesita vencer sus problemas mentales, que incluyen una ansiedad extrema, un desorden alimenticio, tricotilomanía, una tendencia a autolesionarse y ataques de despersonalización. Y los debe superar sola, porque ni su familia ni su terapeuta la entienden lo suficiente. Ha vivido toda su vida a través de un yo falso, uno que la autora creía que satisfaría a sus padres, hasta el extremo de que su yo real es una extraña a la que odia. Quizá sea autista también, pero nunca estoy seguro de si esa impresión la proyecto. A la autora le cuesta mantener trabajos a tiempo parcial hasta que consigue varios contratos como creadora de mangas, la única actividad que la llama de verdad. Por suerte, este manga fue un éxito. Espero que siga consiguiendo trabajo y que sostenga la felicidad que alguien en su situación puede.

El arte es agradable y hace su trabajo, pero yo habría preferido dibujos más detallados y serios para el tema tratado. Los ojos son enormes incluso para los estándares del manga, algo que me distrajo a veces.

Tengo una debilidad por la honestidad impávida. Desde que descubrí la existencia de esta obra quise conseguirla lo antes posible, dado que conecto principalmente con esa franqueza cruda que otras personas con problemas mentales incluyen en sus narraciones. Me alegro de haberla leído.