Sobre cómo revisar un texto de ficción

La revisión ofrece la última oportunidad de pulir un texto para que se acerque lo más posible a la perfección. Para facilitarlo he compilado durante años una serie de notas que suelo seguir cuando trabajo con una de mis narraciones.

Preparación

  • Deja que tu manuscrito descanse durante unas dos o hasta cuatro semanas. No leas ni una de sus páginas. Necesitas que tu cerebro vuelva a enfrentarlo como por primera vez.

Durante una lectura entera

  • General
    • Si alguna escena te hace querer saltártela para llegar a las “partes buenas”, considera si la narración la necesita de verdad. ¿Puedes desmantelarla y repartir sus elementos necesarios a otras escenas? Si debe quedarse, ¿cómo la mejorarías?
    • Si te apetece saltarte algún párrafo, márcalo como problemático. Suele significar que la prosa es lenta y/o contiene descripción, exposición o digresiones innecesarias.
    • ¿Qué partes molestarían a un lector falto de entusiasmo?
  • Alternativas
    • Prueba a leer las escenas en el orden opuesto, desde la última a la primera.

Tras una lectura entera

  • General
    • ¿Te enorgullecería presentar la narración al mundo tal como está? ¿Por qué no? Intenta corregir esos aspectos.
    • Repasa el tratamiento de la narración por si has dejado líneas argumentales sin resolver o si alguno de tus personajes es superfluo o insuficiente.
    • ¿Se te ocurre alguna manera de enriquecer a los personajes y de eliminar complicaciones innecesarias de la trama?
    • Haz una lista de los que te han parecido los diez mejores momentos.
    • Puntúa del 1 al 10 los siguientes elementos de la narración:
      • El concepto
      • La premisa (el objetivo del protagonista)
      • La tensión dramática (el conflicto)
      • La experiencia visceral que ofrece al lector
      • La caracterización
      • La empatía que el lector puede llegar a sentir
      • El peso y la resonancia temáticas
      • La estructura
      • El ritmo
      • La ejecución de las escenas
      • La voz del escritor
  • Personajes
    • Piensa en cuándo revelas el trasfondo de cada personaje, la explicación sobre qué eventos de su pasado influyen sus acciones en el presente. ¿Puedes revelarlo después? Cuanto más lo atrases, más querrá el lector conocerlo.

Durante cada escena

  • General
    • Intenta eliminar las frases que introduzcan al lector en la escena o lo saquen de ella.
    • Asegúrate de que ningún elemento rompa la ilusión para el lector de que está inmerso en otra vida.
    • Analiza todos los detalles que incluyes. ¿Tendrán alguna consecuencia o nos ofrecen algún conocimiento que el lector necesita para entender lo que pasa?
    • ¿Cada párrafo importa? ¿Contribuye a, complica o elabora el problema sobre el que la escena trata?
    • Busca el trasfondo de los personajes que has incluido. Si no avanza la trama, elimina las referencias.
    • ¿Has descartado todo lo que nos distraería de lo que el protagonista necesita enfrentar para solucionar su problema?
  • Prosa
    • Justifica la presencia de cada adverbio y adjetivo. Intenta eliminarlos con verbos fuertes y sustantivos sólidos.
    • Caza los clichés y elimínalos o reemplázalos.
    • ¿Es cada palabra la apropiada y efectiva?
  • Exposición
    • Asegúrate de que no das al protagonista o a la audiencia alguna información que no haya exigido conocer.
  • Interés
    • Intenta identificar las partes aburridas. ¿Puedes eliminarlas? Si se quedan, asegúrate de que tengan relación con o afecten el objetivo del protagonista.

Primera frase de la narración

  • General
    • ¿Presenta la temática?
    • ¿Introduce algún personaje importante?
    • ¿Establece algún escenario?
    • ¿Qué promete al lector?
  • Prosa
    • Condénsala a su versión más corta y precisa.
    • ¿Puedes hacerla memorable, quizá por su valor poético o su cadencia?
    • ¿Presenta alguna imagen vívida?
    • ¿Da la impresión de que el escritor es competente?
    • ¿Establece de alguna manera la voz del escritor?
  • Trama
    • ¿Puede concentrar la esencia o hasta el conflicto central de la narración?
    • ¿Puede de alguna manera resumir la narración?
  • Sorpresa
    • ¿Cómo conseguirías que sorprendiese o espabilara al lector? ¿Contiene algo inusual?
    • ¿Puede ser tan absurda que enganche al lector para que siga leyendo?
  • Tensión
    • ¿Puede introducir un conflicto que interesaría a los lectores?
    • ¿Podría intrigar?
    • ¿Tiene poder dramático?
    • ¿Cómo genera una sensación de urgencia?
  • Sutileza
    • ¿Puedes escribirla de manera que sólo adquiera su sentido completo durante una segunda lectura?

Primer párrafo

  • ¿Cuánta emoción incluye?
  • ¿Puedes incluir alguna imagen que capture la narración?

Primera página

  • General
    • Júzgala por sus propios méritos.
    • ¿Puedes incluir alguna imagen que establecerá el tono del resto?
    • ¿Cómo da la impresión de que el escritor es competente?
    • Ponte en la piel de un extraño que leyera esta página por primera vez. ¿Qué sugiere sobre el resto de la narrativa?
  • Trama
    • ¿Cómo te aseguras de que la trama ya haya arrancado?
    • ¿Cómo estableces al menos una pregunta dramática, algo que intrigará a los lectores para que sigan leyendo?
    • ¿Pasa algo que afecte al protagonista y que abra un resquicio al resto de la narración?
    • ¿Cómo prepara al lector para lo que se avecina?
    • ¿Puedes incluir algún giro en la trama?
  • Tensión
    • ¿Cómo estableces algún peligro?
  • Interés
    • ¿Puede intrigar al lector para que quiera leer el resto?
    • ¿Cómo te aseguras de que no aburra?
    • ¿Cuál o cuáles de sus elementos involucrarían las emociones del lector, y cuál se trataría la emoción principal?

Primeras cinco páginas

  • Cuentas con unos quince o veinte segundos para intrigar lo suficiente a un lector para que compre tu libro. Asegúrate de estas cinco páginas impresionen al lector.
  • ¿Cómo sugieren el resto de la trama y por qué le importaría al protagonista?

Primeras diez páginas

  • General
    • Juzga lo buenas que son.
    • Juzga la calidad de la prosa. Asegúrate de que brille.
    • ¿Cómo sugieren a quién pertenece esta historia y qué se juega?
    • Considera qué aspecto del concepto vendería la narración, y asegúrate de que pase en este periodo.
  • Interés
    • Imagina que se tratan de los diez primeros minutos de una película. ¿Te habrían aburrido, haciendo que te preguntaras por qué te importaría esta gente y cuándo va a empezar la historia?
    • ¿Cómo has enganchado al lector antes de que estas diez páginas acaben?

Tras cada cinco páginas

  • ¿Por qué querría el lector seguir leyendo? ¿Estas cinco páginas lo aburrirían? ¿Cómo lo evitarías?

Primeros capítulos

  • Piensa en cómo podrías atrasar toda la exposición y el trasfondo de los personajes que contienen.

Saltos de capítulo

  • ¿Puedes introducir un conflicto nuevo para evitar que el lector cierre el libro?
  • ¿Puedes rematar el capítulo estableciendo otra pregunta dramática, o sugiriendo que responderás una anterior?
  • Piensa en lo que ha pasado durante este capítulo. ¿Todo lo que contiene contribuye a la narración?

Últimas diez páginas

  • ¿Cómo impresionarían al lector?

Progresión

  • Identifica las principales cimas emocionales de la trama. ¿Sientes un desequilibrio? ¿Has incluido demasiadas cimas al final y pocas al principio, o viceversa?
  • ¿Seguro que la tensión que el segundo acto de la narración contiene progresa?
  • ¿Has detectado algún punto argumental que dañe el ritmo de la narración? Intenta eliminarlo.

Áreas problemáticas

  • Trata cada problema como un principio de cáncer.

Estilo

  • Asegúrate de que has escrito los títulos de los libros, cuadros, etc. con cursiva.
  • Busca en el diccionario de la RAE si algunos latinismos o extranjerismos debes escribirlos con cursiva.
  • Asegúrate de que los días de la semana y los meses empiezan con minúscula.

Prosa

  • Busca las construcciones en negativo e intenta convertirlas en positivo.
  • Sustituye las construcciones como “se preguntó qué quiso decir ella” por “¿qué quiso decir ella?”.
  • Intenta sustituir las atribuciones como “dijo” por alguna acción o emoción que aclare quién hablará, pero no hace falta eliminarlas todas.
  • Busca todas las instancias de la palabra “ojos” y piensa en maneras de caracterizar a los personajes que prescindan del movimiento de los ojos.
  • Intenta sustituir todas las instancias en las que cuentas a los lectores como es un personaje (por ejemplo, diciendo que el protagonista es valiente) por una demostración. Si los lectores experimentan ese aspecto del personaje, sobra que se lo digas. Peor aún cuando lo dicho del personaje contradice sus acciones.

Sobre cómo garantizar la necesidad de cada punto argumental

Reorganizaba una sección de mi manual de narrativa, que he compuesto durante años de leer libros del tema y mediante mi naturaleza INTJ que necesita reducir todo a sistemas, cuando se me ha ocurrido que podría compartir algunas de esas secciones como artículos en el blog. Supongo que después de publicar mi tercer libro sacaré unos cuantos de narrativa.

Cuando necesito procesar cada punto argumental, para asegurarme de que encaja en la narración lo someto a la siguiente batería de preguntas.

 

Prioritario

  • ¿Por qué lo necesita la narración?
  • ¿Revela algo esencial sobre los personajes y/o el argumento que necesitamos para entender lo que pasa?
  • ¿Avanza la trama y revela a los personajes implicados a través de sus reacciones emocionales?
  • ¿Puede el protagonista negarse a involucrarse sin repercusiones significativas? En ese caso, el punto argumental carece de importancia y de urgencia.

Trama

  • General
    • Si descartases este punto argumental, ¿algún evento que ocurriera posteriormente cambiaría? En caso negativo, considera prescindir de este evento.
    • ¿Tiene suficiente relación con el problema principal con el que el protagonista ha batallado desde el principio?
  • Riesgo
    • ¿El grado de riesgo que alguno de los personajes involucrados corre justifica que la escena exista?
  • Impacto
    • ¿Cómo representa una crisis más o menos grande para algún personaje importante, forzándolo a decidir para superarla?
  • Progresión
    • ¿Contribuye a la complicación progresiva de la trama?

Dilema temático

  • ¿Cómo altera este punto argumental el balance del dilema temático? Si no lo afecta, considera descartar el evento.

Personajes

  • General
    • ¿Es necesario para que tus personajes logren su objetivo final?
  • Arco del protagonista
    • ¿Contribuye a desarrollar al protagonista, bien empujándolo hacia que cambie o como argumento para justificar que nunca cambiará?
    • ¿Se trata de un problema capaz de desafiar al protagonista de una manera significativa y quizá hasta dolorosa?
    • ¿Necesita el protagonista enfrentarse a este conflicto para superar su problema personal? En caso contrario, quizá este punto argumental sobre.

Expectaciones

  • Considera el punto argumental que produjo éste. ¿Has imaginado una consecuencia obvia? En ese caso, imagina otro.
  • ¿Cómo podrías construir una escena sorprendente para este punto argumental? Si no puedes, considera saltarlo aunque tenga mucho potencial dramático.

Impacto

  • Si el valor emocional de este punto argumental es bajo, considera descartarlo.

Sobre violar los principios narrativos

Al contrario de muchos escritores que consideran que aprender las técnicas narrativas es una pérdida de tiempo, o que sólo se aprenden escribiendo, yo me he dedicado durante años a absorber y recopilar los principios que docenas de instructores magníficos han recogido en sus libros. Las técnicas que para mí tenían sentido las añadía a un manual que sigo durante cada fase para construir una historia. Sin embargo, durante el proceso de escribir las siete historias que he publicado o estoy en proceso de publicar, que consisten en seis novelas cortas repartidas en dos libros y además una novela, he necesitado violar las recomendaciones para que esas historias funcionaran como las necesitaba. Creo que se debe a que esos siete relatos emergieron de mi subconsciente partiendo de dilemas que me preocupaban, y de la misma manera que mi mente resulta incapaz de solucionarlos, no puedo moldearlos del todo mediante los principios de la narrativa. Pero las técnicas que he aprendido me han servido para sostener los relatos a pesar de los riesgos que cada uno de ellos me había exigido tomar. Por ejemplo:

En Los reinos de brea, una colección de tres novelas cortas:

  • En la primera historia, Pintura, Siobhan, un personaje ajeno al narrador, ejerce el rol de protagonista. Siobhan se enfrenta al mundo que la rodea mientras el narrador intenta obstaculizarla. Sólo al final de la historia descubrimos todos los aspectos de la motivación del narrador, y hasta entonces compartimos en parte la confusión de la protagonista. Creo que molestará a bastantes lectores, pero considero que encaja con la historia.
  • En la segunda historia, La ciudad ahogada, el dilema temático requería que yo contrastara cómo al protagonista lo asquea la vida urbana falta de esperanza, en contraposición a la naturaleza que encuentra. La descripción podría atragantársele a alguno. Además, la protagonista femenina viola bastantes criterios sobre cómo construir un personaje. A menudo se comunica mediante non sequiturs, y en algunos momentos abandona una mudez y dejadez animal para mostrarse lúcida y consciente de la realidad. Me pareció importante generar esa contradicción en el lector para enfatizar la temática basada en la obsesión. Gran parte de la relación que el protagonista establece con esa mujer transcurre en su cabeza, mientras que se le escapa la realidad fundamental del ser en carne y hueso.
  • En la tercera historia, Sonríe, me basé en un dilema que me ha preocupado durante años: ¿es mejor dar la espalda al dolor del mundo para confiar en tus semejantes, aunque debas engañarte, o es preferible enfrentar el abismo, la fealdad de la existencia, aunque te traumatice? Algunos de los pasajes invitan al lector a mirar a otro lado. Dudo que se trate de un plan de negocio lucrativo. Además, el lector experimenta la historia a través de un protagonista que se cuece en una ira que para muchos resultará inaguantable, y algunas de sus conversaciones derivan a monólogos, dado que el protagonista ha encontrado por primera vez alguien que podría entender su situación peculiar, aunque ese alguien se trate de un psicópata. Sé que las decisiones que tomé para esta historia molestan a algunos lectores, porque varias personas han dejado de hablarme después de leerla.

En el segundo libro todavía sin publicar, Los dominios del emperador búho, una colección con otras tres novelas cortas:

  • En la primera historia, Impulsos neurales, la trama se divide en dos partes muy diferenciadas gracias a un punto de inflexión cataclísmico, mucho más fuerte que en las otras historias que he escrito. No lo anticipé mientras componía la estructura, pero salió así. La primera parte consiste en la misión que la protagonista y dos de sus colegas siguen, y en la segunda parte la protagonista sufre las consecuencias. El tono y el decorado cambian por completo. Además, los lectores vivirán a través de la paranoia extrema de la protagonista.
  • En la segunda historia, El emperador búho, experimentamos la trama a través de una protagonista cuya mente, debido a su situación doméstica, entra y sale de una psicosis que en el transcurso de la historia incluso empeora. Sus decisiones vulneran en algunos casos lo que podría esperarse de un protagonista, dado que experimenta otra realidad, pero espero que los lectores puedan empatizar con ella.
  • En la tercera historia, Basura en una cuneta, opté por un protagonista extremadamente solitario, traumatizado y que ha renunciado a la vida. Cuando al final del primer acto el protagonista comete un crimen por accidente, en vez de lanzarse a la aventura, su voluntad de pasar lo más desapercibido posible lleva a que su objetivo durante gran parte de la historia consista en intentar continuar con su vida normal. En términos narrativos se podría decir que rechaza la llamada a la aventura. El entorno en el que vive, además de los personajes que pululan por ahí, obstaculizan su propósito con unas intromisiones que dificultan más y más que el protagonista ignore lo que esconde. Además, muchos lectores rechazan a los narradores que se cuecen en su propia miseria, y muchos instructores hasta recomiendan descartar esa clase de protagonistas. Aunque yo me identifico con ellos, admito que cuánto se odia el protagonista y cómo tiende hacia autodestruirse podría abrumar a muchos lectores.

Para la novela que escribo ahora he necesitado doblar los principios narrativos de unas maneras que no había anticipado. La he dividido en cinco capítulos. Durante el segundo, ambos protagonistas trabajan en una historia delirante, una novela dentro de una novela. Podría haber dejado el contenido a la imaginación de los lectores, pero quería involucrarlos, así que reflejo las escenas comprimidas y entrelazadas con los esfuerzos de los protagonistas por evitar que ese proyecto destroce sus vidas. Sigo trabajando en el borrador de ese acto. Ya sé que contendrá al menos el doble de palabras que el resto de capítulos, o quizá el triple. Eso viola la recomendación de equilibrar el peso de los capítulos, pero no tenía sentido repartir el contenido de la subnovela por el resto de la historia. Además, el punto de inflexión de esta historia la hace resbalar dentro de otro género literario. Aunque tiene sentido, y lo preparo con mucho foreshadowing, imagino que podría molestar a bastantes lectores.

Cuando descubres que necesitas violar ciertos principios de la narrativa, más vale que lo equilibres fortaleciendo cuanto puedas el resto de los elementos de esa historia. Asegúrate de que ofrecerás a los lectores una trama guiada por unos personajes interesantes que intentan solucionar un problema complejo que se complica progresivamente.

Sobre el anime y sobre Murakami

A finales de 2017 vi por tercera vez la película de animación japonesa Kimi no na wa, de Makoto Shinkai. Se trata de una historia honesta y preciosa como faltan en la narrativa moderna. Supera con creces su género romántico, e incluye muchos aspectos que adoro de la narrativa japonesa. Parte de un concepto que para mí podría vender la historia al margen del resto de los elementos: un chico y una chica que viven a cientos de kilómetros empiezan de manera aleatoria a intercambiarse los cuerpos, pero cuando al día siguiente despiertan, olvidan la experiencia como si se hubiese tratado de un sueño. El fenómeno está relacionado de una manera sorprendente con el paso de un cometa. Tras verla ansié encontrar historias similares, y me pregunté por qué no había vuelto a la fuente para descubrirlas.

De joven me encantaban las historias japonesas, bien leídas o animadas. Se encontraban entre mis favoritas junto a los libros de Crichton, Pratchett y otros. Pero las historias japonesas ofrecían elementos que faltaban en las occidentales. Esas ciudades y pueblos que nunca visitaré, con sus cigarras y sus cerezos en flor, me provocaban una nostalgia que nunca he sentido por mi propia juventud. La mayoría de esas historias te presentaban a un grupo de amigos, o de conocidos al menos, con personalidades curiosas que lucían gracias al espacio que la narrativa cedía. Las tramas revolucionaban mi imaginación con sus conceptos ambiciosos y su creatividad casi infantil, en el mejor de los sentidos. Creo que a la magia contribuía el mismo país, Japón, con una cultura que parece haber fluido sin alterar su esencia desde hace más de mil años, a pesar de la influencia occidental. Aunque sufra de problemas significativos como el envejecimiento de la población o la competencia laboral extrema, parece tratarse de un país en el que puedes formar una familia confiando en que para cuando crezcan vivirán en un entorno similar al de sus padres. Eso contrasta con nuestra vida europea, en la que gracias a los flujos migratorios y unos gobiernos que parecen despreciar a los autóctonos, en cuestión de diez años otra cultura podría dominar tu entorno. La estabilidad y homogeneidad japonesa, que además favorecen una criminalidad baja, libran a sus ciudadanos para que construyan sus pequeños imperios sin temer que tras descuidarse por un momento fueran a descubrirlos destruidos.

Dejé de consumir la narrativa japonesa, además de otras obras de arte que me interesaban, durante una relación romántica. Gracias a mi falta de autoestima, reducí mis opciones al arte que a ella pudiera gustarle. Durante estos últimos años apenas había visto un par de películas de Miyazaki. No necesito explicar lo bueno que es. Pero en estos meses me obsesionado buscando y consumiendo una multitud de series de animación japonesas, además de unas pocas películas, para averiguar cuáles han merecido la pena desde el 2000. Resulta que, salvo por Cowboy BebopSerial Experiments Lain y quizá un par más, la mayoría de las mejores series se han producido en los últimos casi veinte años.

Cuesta recomendar el anime a alguien que lo desconoce. Suele incorporar elementos comunes que a muchos les encantan, algunos los toleran y otros preferirían que se decidieran a descartarlos. Se tratan de elementos como unas expresiones faciales extremas que arruinan el tono (como al menos en el principio de Fullmetal Alchemist: Brotherhood), los planos gratuitos de chicas con poca ropa (que no me molestan salvo cuando también se cargan el tono), la pedofilia más o menos explícita (como la “lolita gótica” de Gate: Jieitai Kanochi nite, Kaku Tatakaeri, además de parte de Anohana) y el episodio al parecer obligatorio que consiste en parar la narrativa para que los personajes visiten una playa o unos baños termales; abundan los planos con los personajes medio desnudos, y a menudo algún personaje serio acaba borracho (ese aspecto me hizo rebajar mi puntuación mental de Re: Creators, una serie que salvo por ese capítulo y un personaje que se trata de la peor caricatura que he visto de todas las series, se llevaría un nueve). Una serie carente de esos elementos, salvo por una única instancia que recuerde, se trata de Attack on Titan, aunque de esa serie a muchos los molestará el tono nihilista y las masacres que se producen. Pero de las series modernas han desaparecido otros elementos que destrozaban las series en los ochenta y principios de los noventa, como los capítulos en los que apenas pasaba que un par de personajes se enfrentaban mientras se amenazaban en sus monólogos internos (Dragon Ball Z), o tardaban veintipico minutos en conseguir algo que tardarías unos tres en la vida real (Captain Tsubasa). En general, la mayoría de las series de animación japonesas incorporan conceptos y situaciones que impiden que se pueda producir una versión razonable con actores reales.

Entre todas las series que he descubierto prefiero Attack on Titan (Shingeki no Kyojin), una historia que encaja casi a la perfección con cómo veo el mundo. Pero también me he quedado con otras. Algunas de esas series no las he visto enteras, pero sí lo suficiente para considerarlas en las listas.

Me han encantado:

  • WataMote (Watashi ga Motenai no wa Dou Kangaetemo Omaera ga Warui!)
  • Toradora!
  • ReLIFE, además de la miniserie que la remata
  • Recovery of an MMO Junkie (Net-juu no Susume)
  • The Melancholy of Haruhi Suzumiya (Suzumiya Haruhi no yûutsu), además de su película magistral. Respeto extra por la valentía de ejecutar algo como los Endless Eight, ocho capítulos con los personajes repitiendo las mismas dos últimas semanas de agosto.
  • Paranoia Agent
  • Paprika
  • Nichijou
  • Mob Psycho
  • KonoSuba (Kono Subarashii Sekai ni Shukufuku o!)
  • Hinamatsuri
  • Welcome to the NHK (NHK ni Yōkoso!)
  • Parasyte: The Maxim (Kiseijû: Sei no kakuritsu)
  • Kokoro Connect
  • Anohana: The Flower We Saw That Day (Ano hi mita hana no namae o bokutachi wa mada shiranai). Una chica que murió en la infancia se aparece a un antiguo amigo para que reuna al resto de miembros del grupo, que han acumulado remordimientos desde aquel día. Buen opening.
  • One Punch Man

Me han gustado:

  • My Hero Academia (Boku no Hero Academia)
  • Usagi Drop
  • Made in Abyss
  • Overlord
  • Gate: Jieitai Kanochi nite, Kaku Tatakaeri
  • Baccano!
  • Sora yori mo Tooi Basho
  • Fullmetal Alchemist: Brotherhood
  • Hunter x Hunter
  • Noragami
  • Angel Beats!
  • Full Metal Panic Fumoffu
  • Ore Monogatari!!
  • Elfen Lied
  • Orange
  • Koi wa Ameagari no You ni
  • Black Lagoon
  • Megalo Box
  • Terror in Resonance (Zankyou No Terror)
  • Hyouka, aunque casi a su pesar. No conozco ninguna obra de misterio que trate de problemas con tan pocas consecuencias ni con un protagonista tan falto de motivación. Pero el arte es maravilloso.
  • The Pet Girl of Sakurasou (Sakurasou no Pet na Kanojo)
  • Hanasaku Iroha
  • Steins;Gate, quizá la más demencial de todas.
  • Kokoro Connect
  • Kobayashi-san Chi no Maid Dragon
  • The Girl Who Leapt Through Time (Toki o kakeru shôjo)
  • The Garden of Words (Koto no ha no niwa)

Me han entretenido lo suficiente:

  • Demi-chan wa kataritai
  • Aho Girl
  • Re: Zero (Re: Zero kara hajimeru isekai seikatsu)

Pero también me han decepcionado otras, un par de ellas muy populares:

  • Bakemonogatari
  • Psycho-Pass
  • Tokyo Ghoul
  • Death Note
  • A Silent Voice (Koe No Katachi). Esta me dolió, porque hubiese dado un nueve a los primeros treinta minutos.

Norwegian Wood, de Haruki Murakami, se trata de la única historia fuera del anime que me ha provocado la misma sensación indefinible. Dudo que se trate de una casualidad que Murakami sea japonés, aunque las novelas de otros autores japoneses no han reproducido esa sensación. No me explayaré más sobre esa novela, porque la mayoría lo he dicho en la entrada que escribí en Goodreads.

Se me ocurrió escribir esta entrada cuando acabé de ver ReLIFE hará unas semanas. Aunque esa serie se aleja de la perfección, incluye la mayoría de los aspectos que para mí crean esa magia. Arranca con un concepto curioso y provocativo: en un futuro cercano, una empresa, asumo que asociada con el gobierno, ha preparado un programa para reincorporar al mundo laboral al número creciente de personas de veintimuchos o treinta y tantos que han perdido el empleo y detestan sus vidas. Esas personas se sienten aisladas socialmente y las aterra volver a enfrentarse a la presión laboral que han experimentado. Para solucionarlo han creado una medicina que rejuvenece exteriormente a esas personas de vuelta a la adolescencia, y también incorporan al experimento algún método para borrar ciertas memorias. No se molestan en explicar cómo lo han conseguido, así que la historia entra dentro del género de la ficción especulativa o fantasiosa en vez de la ciencia ficción. El plan consiste en que un trabajador social acompañe al conejillo de indias, llamado Arata Kaizaki, de vuelta a vivir un año entero en el instituto, para resocializarlo, para que recupere la confianza en sí mismo además de cierta esperanza por el futuro. En función de su rendimiento, al final del experimento se le ofrecerán varios trabajos, pero como punto negativo, cuando la experiencia acabe, la empresa borrará a Kaizaki de los recuerdos de todos sus compañeros de clase. Esas experiencias sólo sobrevivirán en la mente del trabajador social y del conejillo de indias.

Obviamente, ningún gobierno del primer mundo aprobaría meter a un veinteañero en un instituto por muy joven que pareciera, y mucho menos borrar la mente de dos docenas de personas sin su autorización, pero ese concepto genera una buena historia. Alguien con menos talento hubiera convertido la historia en una serie de encuentros en los que el protagonista intenta tirarse a otra adolescente, pero nunca va por ese camino. (SPOILERS) El protagonista aprende a confiar en su capacidad de juicio y en sí mismo mediante la oportunidad, aplicando su experiencia, de mejorar las vidas de los estudiantes con los que congenia. A la par, el protagonista conoce a otra joven muy peculiar, una chica llamada Chizuru Hishiro y con problemas sociales severos. Parece incapaz de leer a los demás ni las situaciones sociales. Junto a otros aspectos de su personalidad asumí que era autista, pero a diferencia de mí, ella quería casi a la desesperada hacer amistades. Descubrimos que Hishiro es otro conejillo de indias que vive el mismo experimento que el protagonista. Se trata del segundo año que lo intenta, ya que en el primero fracasó en conectar con alguien. En el transcurso de la serie, el protagonista ayuda a esta chica y, de manera previsible, se enamoran. Pero el experimento acabará con cada uno borrado de la memoria del otro. El final te enternece, y si has leído esto sin haber visto la serie, o si la has visto y te apetece recordarlo, aquí tienes la escena final. Por las similitudes obvias, me pregunto si se inspiró en Kimi no na wa o si se trata de una casualidad. (/SPOILERS)

Esta historia se diferencia de las occidentales en que todos los personajes implicados caen simpático. Sus personalidades entran en conflicto, pero hasta los trabajadores sociales, encargados de obstaculizar a los conejillos de indias además de borrarles la memoria de sus nuevas amistades, son buenas personas. (SPOILERS) En una de las mejores escenas de la serie, Hishiro había acabado el experimento, y la trabajadora social encargada de dormirla y borrarle la memoria, de una manera que me recordó a Eternal Sunshine of the Spotless Mind, se preparaba cuando descubre que Hishiro, a sabiendas de que lo olvidaría todo, se había escrito en una mano “Estaba enamorada de Arata Kaizaki”. La propia empleada se echa a llorar sabiendo que ahora que lo ha visto tendrá que borrarlo. (/SPOILERS)

Las historias japonesas sugieren un aspecto trágico de esa sociedad. Sus vidas parecen acabar para la mayoría, incluso en el aspecto intelectual, cuando se incorporan al mundo laboral. Las pocas historias que incluyen a veinteañeros o treintañeros los transportan a entornos muy diferentes, o se tratan de personas que han perdido o dejado el trabajo y viven sin rumbo (ReLIFE, Recovery of an MMO Junkie). Yo he detestado todos mis periodos laborales. No imagino cómo me hubiera sentido añadiendo más horas y presión, hasta el punto de que en la sociedad japonesa parece considerarse algo respetable quedarte dormido en público, como señal de que has rendido mucho en la oficina. Cuando una debacle laboral mía me generó la necesidad de escribir cierta historia (La ciudad ahogada, la segunda de mi libro Los reinos de brea), la situé en Japón aunque nunca lo he visitado; la novela que estoy escribiendo ahora se trata de la primera que transcurre en sitios que conozco personalmente. Mi subconsciente eligió Japón para esa historia, pero para mí el ambiente de asfixia, la somnolencia casi perpetua y la desesperanza hacia el futuro del protagonista encajaban bien.

Desde que veo estas series he querido incorporar esa magia en alguna de mis historias futuras. Algún concepto maravilloso, incluso absurdo y demencial, que involucre a un grupo de personajes simpáticos con espacio para lucir sus personalidades peculiares. Pero de momento tendré suerte si acabo la novela actual para el año que viene.